El Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) sitúa el etiquetado nutricional y de origen como una prioridad de la Estrategia Nacional de Alimentación (ENA), destacando su rol crucial para la salud del consumidor y la promoción de dietas tradicionales como la mediterránea.
HoyLunes – El acto de hacer la compra es, en esencia, un ejercicio de toma de decisiones rápidas y complejas. Frente a un lineal abarrotado, el consumidor moderno no solo busca precio y sabor, sino también salud, sostenibilidad y transparencia. Sin embargo, la sobreabundancia de información y la variada calidad de los datos en los envases pueden generar más confusión que claridad. En este contexto, el etiquetado deja de ser un mero requisito legal para convertirse en una brújula de salud pública y un motor de la política agraria. La reciente intervención del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) subraya la urgencia de estandarizar y clarificar esta información para reconectar al consumidor con lo que come.

La Secretaria General de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, Ana Rodríguez Castaño, ha subrayado hoy la importancia del etiquetado como vía de información nutricional y del origen de los alimentos, que ayuda al consumidor a la toma de decisiones a la hora de adquirir productos para preparar una dieta saludable, como la mediterránea y la atlántica.
La secretaria general ha explicado que el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación defiende el desarrollo de normas de comercialización para armonizar el etiquetado de origen de legumbres y arroz en el marco de la modificación de la Organización Común de Mercados Alimentarios para la futura Política Agraria Común (PAC). El ministerio está en proceso de modificación de distintas normas de calidad para adaptar el marco normativo a las nuevas demandas de los consumidores.
Ana Rodríguez Castaño ha clausurado la XI Jornada de la Mesa de Participación de las Asociaciones de Consumidores (MPAC), en la que se han presentado los resultados de la encuesta de hábitos de compra y consumo 2025 de esta organización.
En su intervención ha explicado que la Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) recoge cuatro medidas para dar respuesta a los consumidores: mejorar el etiquetado -particularmente en la identificación del origen, las propiedades nutricionales y los métodos de producción sostenible de los alimentos-, garantizar la transparencia, promover la educación alimentaria con campañas de información, sensibilización y formación, y asegurar la veracidad de la información.

La declaración de la secretaria general Rodríguez Castaño refleja un enfoque gubernamental dual que busca alinear la salud pública con la política agraria. El análisis de esta postura debe dividirse en los dos grandes campos del etiquetado mencionados: el nutricional y el de origen.
El Etiquetado Nutricional: La Batalla del Front-of-Pack
La mención a la «información nutricional» se inscribe directamente en el debate sobre los sistemas de etiquetado frontal (front-of-pack). España adoptó oficialmente el sistema Nutri-Score como la etiqueta nutricional recomendada. Este sistema, que utiliza un código de colores y letras (de la A a la E) para calificar la calidad nutricional de un producto, busca simplificar la compleja tabla de valores para el consumidor promedio.
La Estrategia Nacional de Alimentación (ENA) del MAPA, al priorizar la mejora del etiquetado en propiedades nutricionales, reconoce que la claridad es fundamental para combatir problemas de salud pública como la obesidad, tal como se refleja en los resultados de la encuesta de hábitos de consumo 2025 citados en la MPAC. El éxito del Nutri-Score, y de las políticas de la ENA, dependerá de la capacidad de mantener su independencia y de la armonización a nivel europeo, un punto clave dada la disparidad de sistemas propuestos por otros Estados miembro.
El Etiquetado de Origen: Transparencia y PAC
El segundo punto, la defensa de la armonización del etiquetado de origen para legumbres y arroz, toca una fibra sensible en la soberanía y la competitividad agraria. Históricamente, el etiquetado de origen ha sido más estricto para productos perecederos (carne, lácteos), pero la demanda de los agricultores y los consumidores para conocer la procedencia de productos básicos como el arroz o las legumbres es creciente.
La modificación de la Organización Común de Mercados (OCM) en el marco de la futura Política Agraria Común (PAC) es el camino regulatorio a nivel europeo para impulsar esta transparencia. Para el funcionario, este etiquetado es una herramienta para proteger y diferenciar la producción nacional y de proximidad frente a importaciones que pueden no cumplir con los mismos estándares de calidad o sostenibilidad. Para el consumidor, garantiza el conocimiento del impacto ambiental y social de su compra, promoviendo la sostenibilidad, uno de los cuatro pilares de la ENA.

La Triple Alianza: Etiquetado, Transparencia y Educación
El análisis más relevante es la interdependencia entre las medidas de la ENA. El mero acto de mejorar el etiquetado es insuficiente si no va acompañado de garantizar la transparencia y promover la educación alimentaria. Un etiquetado preciso, por ejemplo, que incluya el origen y los métodos de producción sostenible, no es útil si el consumidor no está educado para valorar esa información más allá del precio o el reclamo publicitario. El compromiso del MAPA con las campañas de información, sensibilización y formación se revela como el eslabón necesario para cerrar el ciclo de la elección informada. Sin educación, el etiquetado se queda en un dato más sobre el envase.

El etiquetado de alimentos es la interfaz crítica entre la producción agrícola y la salud del consumidor. La visión del MAPA de enfocarlo como una política estratégica, articulada en la ENA, es la dirección correcta. El reto ahora es técnico y político: lograr la armonización del origen de productos clave a nivel europeo, garantizar la obligatoriedad y claridad de la información nutricional (Nutri-Score) y, lo más importante, invertir en la pedagogía para que el consumidor sepa leer e interpretar correctamente esa información. Cuando el mapa del plato se dibuja con transparencia, la decisión de una dieta saludable deja de ser un misterio y se convierte en una elección consciente a favor de la salud personal y la sostenibilidad del sistema alimentario.
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